Ha llegado el momento de ponerle algo de picante a los premios futbolísticos en España. Si en Hollywood se entregan los Razzie y en el calcio se reparte el Bidone d’Oro, ¿por qué el fútbol ibérico no habría de tolerar una mirada ácida?. No se trata de colgarle la etiqueta de bluf a ningún jugador, ni de denostar una carrera en declive, ni siquiera de regodearse en un año decepcionante: simplemente destacamos aquí algunos momentos que sus protagonistas tal vez preferirían olvidar. Todos cometemos fallos. Aquí van los nominados para que juzguen (y voten) ustedes mismos.

La frustración de Cristiano

Uno siempre piensa que en el fútbol la máxima amenaza es el rival. Por eso hay que desconfiar de él. Porque nunca sabes cuándo te podrá robar un balón, marcarte un gol o, sobre todo, magullarte una parte del cuerpo con una falta cuando intentes superarle. ¿Pero qué pasa cuando, inexplicablemente, ese ente amenazador pasa a representarlo uno de los compañeros de tu equipo? Que se lo pregunten a Sami Khedira, centrocampista de la Juventus, que la temporada pasada ‘pagó’ la mala uva de su amigo Cristiano Ronaldo. El portugués trató de controlar un balón en la frontal del área, sin querer lo tocó con la mano y, cuando escuchó el silbido del colegiado anulando la acción, descargó un balonazo lleno de frustración que acabó impactando, sí, contra el bueno de Sami.

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Choupo-Moting salva un gol… a favor

Robarle un gol cantado a un compañero para marcarlo tú tiene un riesgo: que puedes fallarlo. Y entonces el ridículo que haces es el triple de grande. Sabe a lo que nos referimos el amigo Eric Maxim Choupo-Moting, del PSG, que el pasado mes de abril protagonizó una de las acciones más surrealistas de la temporada. Todo vino después de una buena definición de su compañero Christopher Nkunku, que picó el balón ante la salida del portero rival; cuando este ya estaba a punto de rebasar la línea de meta, fue frenado por la bota del centrocampista inglés, que queriendo empujarlo solo consiguió frenarlo y ‘salvar’ a sus adversarios del tanto que iba a romper el empate del marcador. Mbappé, como se ve en el vídeo, no podía creérselo. Nosotros tampoco.

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A Simoncini se le va de las manos

Nadie podía negar que Aldo Simoncini, el arquero de la selección de San Marino, no estaba teniendo su día en el partido clasificatorio para la Eurocopa ante Escocia. A falta de pocos minutos para la conclusión del encuentro, su equipo ya perdía por 5-0 y él, probablemente, solo pensaba en enfilar el camino a los vestuarios después de varias acciones ofensivas del rival que lo habían dejado bastante retratado. Pero resulta que lo peor estaba por llegar. En uno de los últimos lances del choque, y tras un despeje protocolario de la zaga escocesa, al guardameta se le cruzaron los cables y cogió el balón con las manos. Vale, sí, se nos puso el chiste a huevo. Pero el tema es que cogió el balón con las manos, incomprensiblemente, fuera de su área. Un fallo cómico que acabó con Armstrong celebrando el sexto tanto de los suyos tras un gran lanzamiento de falta.

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Un ‘doblete’ para olvidar

No es fácil fallar un gol cantado. Pero todavía lo es menos fallar dos en una misma acción. La octava división del fútbol italiano es el humilde escenario en el que tiene lugar esta proeza que pasará a la historia. Maratea-Virtus Latronico. Contragolpe del equipo visitante. Los defensas del adversario son incapaces de frenar al avance del ariete. Ni siquiera el portero logra detenerlo. Con la puerta vacía delante de sus morros, nuestro protagonista emprende el primer intento por marcar. El remate, sin embargo, rebota contra el larguero. Pero ojo: el destino es benévolo y la pelota vuelve hacia el jugador, que sigue solo ante las redes. Segundo tiro, esta vez con la cabeza. Y el balón se pierde por encima del arco. Desde luego, el infrafútbol es insuperable.

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RESULTADOS DEFINITIVOS

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